domingo, 16 de mayo de 2021

ACEPTACIÓN Y RECHAZO

La adultez mayor está considerada como un periodo en el que la persona experimenta numerosos cambios, que, si bien dependen del estilo de vida, y del sistema social y familiar, influyen continuamente en las diversas áreas de funcionamiento, frente al envejecimiento han llevado a que las personas experimenten cierto temor frente a la llegada de esta etapa de desarrollo, que puede llevar incluso hasta el aislamiento social. De esta manera se resalta la importancia de la existencia de los sistemas de apoyo social, familiar y de la salud.

Aceptar a los adultos mayores es entenderlos como diferentes, en sus individualidades, valores, inquietudes, motivaciones y formas de ser. El concepto se relaciona con la idea de respeto a cada persona, con sus limitaciones y capacidades; con su cultura y su forma de ser y de ver el mundo. Aceptar sugiere abandonar los prejuicios hacia lo diferente, los estereotipos y las generalizaciones. 




La aceptación hacia los otros significa verlos como parte del grupo, aún en sus diferencias. En el caso del adulto mayor, la aceptación se evidencia en permitirles vivir plenamente ofreciéndoles alternativas que les incorporen de manera no solo productiva sino con un sentido de calidad. Para ellos es importante desarrollar las capacidades necesarias para convivir en armonía con el medio donde se ubican.

Repensar la manera de ver la sociedad actual es el primer paso para modificar las formas de actuar, sin señalar ni discriminar a los seres humanos. Ver al otro, considerándolo, reconociéndonos en el otro, es lo que se necesita como sociedad.

El miedo a envejecer uno mismo puede llevar al rechazo de los que ya son viejos. La gerontofobia es una reacción es una reacción irracional que puede llevar a actitudes poco éticas con las personas mayores, al desprecio e incluso al maltrato o agresión.

Lo cierto es que, si no ocurre una desgracia que nos  lo impida, todos llegaremos a viejos, que es lo deseable, entonces si es una ley que a todos llega, a qué se debe esta actitud.



Gerontofobia

Existe una obsesión patológica con la juventud, con mantener a toda costa un aspecto y actitud que se asocia con la belleza y el éxito. Por otra parte, se desprecia a quienes no se consideran productivos y se observa que para muchos trabajos, si tienes más de cincuenta años, «no vales», sin valorar la experiencia u otras cualidades que se adquieren con la edad.

Vivimos, además, en una sociedad donde priman las personas que más consumen, y las personas de la tercera edad no suelen ser muy consumidoras, al contrario, se suelen ver como una carga económica para las familias y el estado

Otro aspecto no menos importante es el de la muerte, inevitablemente unido a la vejez. En tiempos no muy lejanos la muerte estaba presente en la vida de forma más cotidiana y natural, formaba parte de los ritos y aprendizajes, pues las personas mayores morían en sus casas y los velatorios eran un acontecimiento que se organizaba en el salón.

Solemos ver las residencias de tercera edad como sitios donde se va cuando no queda más remedio y donde ya solo hay que esperar hasta el último día, sin embargo, las residencias geriátricas son lugares llenos de personas con larga experiencia de vida que, algunas con dificultades y enfermedades otras sin ellas, tienen mucho que aportar y enseñar a las generaciones nuevas.

Por eso nos sorprendemos cuando vemos como noticia que unos niños se lo pasan bien compartiendo su tiempo con los abuelos de la residencia, como si no fuera lo más natural del mundo que las generaciones compartan experiencias. Hay que desdramatizar lo que es, por naturaleza, normal y ayudar a que la gente viva como un proceso no traumático el hecho de tener que encontrar una residencia de mayores adecuadas.

No existe una definición universal para explicar la etapa de vejez, está en una interrelación entre los cambios inevitables del cuerpo que se generan comenzando desde el nacimiento (bilógico), la forma en que se ajusta a estos cambios(psicológicos) y finalmente lo que la sociedad piensa y espera de la población anciana (social).

El proceso de envejecimiento no afecta a la personalidad, sino que la personalidad puede afectar al proceso de envejecimiento. Esto significa que nuestras actitudes hacia la vejez, la vida y los demás y nuestras características conductuales influyen en la manera en la que vallamos a envejecer.







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